Casa Vermouth Padró (Bràfim - Tarragona)

La nueva Casa Vermouth Padró abre sus puertas en el digital La Conca 5.1

“Los amantes del vermut tendrán que peregrinar hasta Bràfim, en el Alt Camp, para conocer el arte de hacer vermut o saber que su elaboración esconde procesos ancestrales, artesanales y sensitivos, que en la mayoría de los casos pasan por alto en el momento de escoger o consumir”. Así empieza el reportaje que el digital La Conca 5.1 dedica a la Casa Vermouth Padró, el nuevo espacio de Padró i Família destinado a la divulgación del proceso de elaboración del vermut.

Situado en un edificio noble que data del siglo XIX, la Casa Vermouth Padró da respuesta a la creciente tendencia por el consumo de este producto, que viene acompañada de un interés cada vez más elevado por los detalles de la elaboración. Como elaboradores y productores del exclusivo Vermouth Padró & Co. y de la ya consolidada marca Myrrha, la bodega de Bràfim abre este nuevo espacio divulgativo con la finalidad de compartir sus conocimientos de una forma amena y didáctica.

El articulo, firmado por la periodista especializada Ruth Troyano, incide en la vertiente artesanal de la elaboración de los vermuts de Padró i Família, a la vez que destaca la faceta más sensorial. “La mejor manera de entender el vermut es aquí, verlo y tocarlo”, explica el brand ambassador Jordi Vizcarro en las declaraciones recogidas por el digital.

Por otro lado, el reportaje se hace eco de la visión estratégica de la marca en una trayectoria que recoge la tradición del pasado y marca el camino para el futuro. En palabras de Montse Bové, directora comercial, “Hace más 100 años que hacemos vi, pero solo cuatro que lanzamos al mercado la gama Myrrha y dos años después los Vermouth Padró & Co. Los Premios Vinari nos incitaron a seguir adelante y dar valor a nuestro producto”.

El reportaje publicado por La Conca 5.1 invita a sus lectores a acompañarlos en un recorrido por las instalaciones de la Casa Vermouth Padró, desde los jardines que sorprenden al visitante en la entrada –en la que el vino blanco envejece en botas de roble francés i americano al aire libre-, hasta la zona de exposición de hierbas aromáticas, pasando por un espectacular recorrido de damajuanas. Aquí, como concluye Ruth Troyano, “la nariz se entretiene para reconocer aquello que después el vermut quiere exhibir, en equilibrio, sin aristas”.